Javier Brotons Miró

Psicólogo. Col.CV03246.

     Tel: 600 44 00 04.

        Dean Martí, 46

              Entlo.

      12004 Castellón.

 

CONSULTA DE PSICOLOGÍA.

Tratamiento de:

- Ansiedad.

- Fobias.

- Hipocondría.

- Depresión.

- Duelo.

- Adicciones.

- Baja autoestima.

- Anorexia y bulimia.

- Agresividad.

-Dolor cónico y dolor agudo.

-Fibromialgia.

-Miedos sociales.

 

HORARIO.

De 9 a 21 horas ininterrumpidamente de lunes a viernes.

 

ESPECIALISTA EN:

 

- Tratamiento de problemas y trastornos de ansiedad y depresión.

- Tratamiento de la excesiva preocupación por padecer una enfermedad: hipocondría.

- Tratamiento del miedo a conducir o amaxofobia: programas personalizados en la práctica de la conducción.

- Tratamiento de la adicción al juego o ludopatía.

- Tratamiento de la adicción a la cocaína.

- Tratamiento de problemas con el alcohol.

- Tratamiento del trastorno por estrés postraumático.

- Tratamiento de la misofonía.

- Tratamiento de la agresividad y reacciones agresivas.

- Tratamiento de la aviofobia o miedo a volar.

- Tratamiento de miedos sociales y fobia social.

 

Inscrito en el registro autonómico de centros, servicios y establecimientos sanitarios de la Comunidad Valenciana .          Nº: 13.353

 

Servicios del Gabinete:

. Psicología clínica.

- Psicología infantil.

- Terapia de pareja.

- Terapia de grupo.

- Talleres.

- Psicología jurídica/forense.

- Mediación.

- Educador social.

- Psicología social: atención a la diversidad.

 

Psicólogo en Castellón.
                                                                                                                                                                                                      Psicólogo en Castellón.

TRATAMIENTOS PSICOLÓGICOS: PSICOTERAPIA.

 

 

TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA (TAG)

Se caracteriza por un patrón de preocupación y ansiedad frecuente y persistente respecto de una variedad de eventos o actividades. Los síntomas deben extenderse al menos por 6 meses para poder efectuar el diagnóstico. Los síntomas psicológicos son: preocupación crónica y exagerada, agitación, tensión e irritabilidad, aparentemente sin causa alguna, o más intensas de lo que sería razonable en esa situación en particular. La gente que la padece también puede tener problemas de concentración y dificultades para conciliar el sueño (siendo el primero que se afecta en cualquier trastorno), con frecuencia suelen aparecer signos físicos, como temblores, dolor de cabeza, mareos, agitación, tensión muscular, dolores o molestias, molestias abdominales y sudoración.

AGORAFOBIA

La persona agorafóbica comienza a experimentar la ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones dónde 'escapar' puede resultar dífícil, complicado y embarazoso o dónde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada o más o menos relacionada con una situación (o bien síntomas similares a la angustia) puede no disponer de la ayuda o apoyo que considera imprescindible. Los temores clásicos de la agorafobia suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones y escenarios muy típicos, entre los que se incluyen estar sólo fuera de casa, las multitudes o la posibilidad de tener que viajar en algún medio de transporte específico. La persona agorafóbica tenderá a evitar (intensamente) este tipo de situaciones por temor a que aparezca una crisis de angustia (o síntomas similares a la angustia) o necesitará (para poder afrontarlas con éxito) la ayuda indispensable de una persona de confianza que esté presente en esas situaciones concretas. 

FOBIA ESPECÍFICA

La manifestación de la respuesta de ansiedad aparece exclusivamente en presencia (o como anticipación) de un objeto o situación muy específicos (p.ej. terror a volar en avión, presencia de ciertos animales o miedo a las alturas). La persona, a pesar de de reconocer que se trata de un miedo irracional, desproporcionado o injustificado, se muestra incapaz de controlarlo o llegar a dominarlo. Las situaciones u objetos fóbicos tienden a evitarse o a soportarse a costa de experimentar un intenso malestar, tanto físico como emocional. Los comportamientos de evitación, anticipación ansiosa o el malestar experimentado cuando se ven obligados e exponerse al objeto o situación fóbica, interfieren negativamente con las actividades habituales de la persona, tanto a nivel personal como laboral o le generan un malestar significativo.

 

Algunas formas en las que se manifiesta la ansiedad son especialmente incapacitantes como por ejemplo los ATAQUES DE PÁNICO en los que la persona que los sufre pierde el control sin motivo consciente y aparente. Los síntomas físicos son muy agudos: taquicardia, sudoración, tensión muscular, mareos, temblores...y las persona los percibe con una gran angustia e interpretaciones psicológicas negativas: "me voy a morir", me voy a desmayar", no voy a salir de esta.....

 

FOBIA SOCIAL

La Fobia Social se caracteriza por un miedo y temor acusado, intenso, persistente y desproporcionado a la exposición a situaciones sociales y/o actuaciones en público o a la posible evaluación por parte de terceros. La exposición a este tipo de situaciones sociales genera, casi de forma invariable, una respuesta de ansiedad y que puede, en ocasiones, tomar la forma de una crisis de angustia. La persona reconoce que se trata de un miedo excesivo, irracional o desproporcionado pero se muestra incapaz de dominarlo y tiende a evitar este tipo de situaciones sociales, lo que interfiere de una forma muy significativa en su vida personal, familiar, social y laboral además de producir un intenso malestar en aquellas ocasiones en que, inevitablemente, debe afrontar este tipo de situaciones.

TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC).

Es la presencia frecuente, intensa y recurrente de ideas indeseadas (obsesiones) y de conductas repetitivas (compulsiones) que se hacen con la intención de aliviar la ansiedad producida en el sujeto por las propias ideas obsesivas. Las ideas obsesivas van más allá de las simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real. A pesar de que la persona se muestra capaz de reconocer su irracionalidad e intenta suprimirlos, ignorarlos, neutralizarlos o reducir su intensidad se muestra incapaz de controlar el malestar y la ansiedad que le generan. Las compulsiones pueden ser definidas como aquellos comportamientos (p.ej. ordenar objetos, realizar incontables comprobaciones o lavarse las manos incansablemente) o actos mentales (p.ej.contar, rezar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas o pautas de actuación que 'debe' seguir estrictamente. El objetivo original de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos ocurrido previamente.

TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO (TEPT).

El trastorno por estrés postraumático o TEPT es un trastorno psicológico clasificado dentro del grupo de los trastornos de ANSIEDAD, que sobreviene como consecuencia de la exposición a un evento traumático que involucra un daño físico. Es una severa reacción emocional a un trauma psicológico extremo. El factor estresante puede involucrar la muerte de alguien, alguna amenaza a la vida de la persona o de alguien más, un grave daño físico, o algún otro tipo de amenaza a la integridad física o psicológica, a un grado tal, que las defensas mentales de la persona no pueden asimilarlo. En algunos casos, puede darse también debido a un profundo trauma psicológico o emocional y no necesariamente algún daño físico; aunque generalmente involucra ambos factores combinados.

 

HIPOCONDRÍA

 

La hipocondría es “una afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud”, nos dice el diccionario. Pero la característica esencial del trastorno hipocondríaco es “la preocupación persistente de la posibilidad de tener una o mas enfermedades somáticas graves y progresivas, puesta de manifiesto por la presencia de quejas somáticas persistentes o por preocupaciones persistentes sobre el aspecto físico”, se lee en el informe CIE-10 trastornos mentales y del comportamiento de la Organización Mundial de la salud. Según este documento, “con frecuencia el enfermo valora sensaciones y fenómenos normales o frecuentes como excepcionales y molestos, centrando su atención, casi siempre solo sobre uno o dos órganos o sistemas del cuerpo.”

 

La hipocondría es una clase de trastorno somatomorfo en el cual se presentan reiteradamente “síntomas somáticos acompañados de demandas persistentes de exploraciones clínicas, a pesar de repetidos resultados negativos…y de que los síntomas no tienen una justificación somática” refiere el CIE-10.

 

El hipocondríaco generalmente “rechaza los conceptos médicos y vive cambiando de especialistas, hasta cuando se descubre que se trata de una enfermedad somática. luego viene la remisión al psiquiatra, la cual es rehusada o difícilmente aceptada.

 

Cuándo se presenta:

 

La prevalencia de la hipocondría es desconocida y afecta por igual a hombres y mujeres. Se presenta en el 2 por ciento de la población en general y entre el 4 y el 10 por ciento de los paciente de medicina general. No hay diferencia en la edad en que se inicia, pero es mas frecuente después de los treinta.

 

La incapacidad que puede ocasionar es variable, pues “mientras unos enfermos manipulan a su familia ya su entorno social a través de sus síntomas, una minoría mantiene un comportamiento social normal”.

 

Tratamiento:

 

En el tratamiento de la hipocondría se emplea principalmente psicoterapia, para el reconocimiento del problema, manejo de la ansiedad, reeducacion del paciente con el fin de que no acuda a otros médicos, no hable de enfermedades ni lea libros o revistas medicas, entre otros. Existe también “tratamiento farmacológico, que lo debe prescribir un medico psiquiatra y se basa principalmente en ansiolíticos y antidepresivos, ya que casi siempre esta enfermedad esta asociada con depresión”.



DEPRESIÓN.

Habitualmente cuando nos sentimos bajos de ánimo decimos que “tenemos la depre”, como acepción común o popular del término clínico depresión. Pero la depresión no es ése estado de sentirnos con el ánimo bajo o con sensación de decaimiento que experimentamos en determinados momentos: es algo más. Estar triste y apático, verlo todo de color negro (a través de pensamientos negativos), no poder dormir (o dormir en exceso) o perder peso son algunos de los estados añadidos que pueden indicarnos una depresión real.

La tristeza, y con ella la apatía o el desánimo, es el síntoma más visible de la depresión, pero no es el único. Las personas con depresión suelen tener tambiénalteraciones del pensamientode forma que valoran negativamente sus capacidades o su grado de responsabilidad en los acontecimientos y lo ven todo (su futuro, sus relaciones personales….) de color negro. Esta es una razón por la quemuchos depresivos adoptan una conducta autodestructiva (con un grado muy bajo de autoestima), incluso generando pensamientos de suicidio o en casos de depresión severa llegando a suicidarse.

Por otro lado, la depresión origina, además ansiedad y muchas veces, alteraciones en el funcionamiento del organismo: se pierde sueño y peso o, por el contrario y en menor medida, se duerme demasiado o se engorda; se produce una continua sensación de cansancio; son frecuentes los dolores de espalda o de estómago; y se pierde también el interés sexual y la capacidad para adaptarse a las situaciones de estrés. Además, la depresión afecta al sistema inmunológico, con lo que hay una mayor predisposición a contraer determinadas  enfermedades.

¿De dónde proviene la depresión? Según los expertos, no se puede hablar de una causa, sino de muchas. En principio, la depresión significa que algo funciona mal en el cerebro, es decir, que hay un problema en los mecanismos de neurotransmisión cerebral, en la conexión de unas neuronas con otras. Esto provoca ladisminución de catecolaminas y serotoninas (neurotransmisores), sustancias que segregan las neuronas y que intervienen, entre otras cosas, en la adaptación de la persona al estrés y en la regulación de los estados afectivos. Pero la depresión puede provenir también de factores estresantes que perduran en el tiempo (problemas familiares, en el trabajo, una enfermedad crónica….) e incluso experiencias de tipo traumático que no se han superado (la muerte inesperada de un hijo…..por ejemplo) y que afectan de forma recurrente al normal funcionamiento y adaptación de la persona a su vida y sus circunstancias.

 


 PROBLEMAS DE PAREJA.

A lo largo del tiempo de convivencia de una pareja se van dando acontecimientos y situaciones que pueden producir un desencuentro entre ambos y si la pareja desea mentenerse unida, deberá buscar y encontrar nuevamente el equilibrio perdido. En terapia se ofrece un marco en el que cada miembro de la pareja pueda expresar cualquier emoción, vivencia o pensamiento que necesite cambiar o elaborar y no desee compartir con su pareja.

 PERSONALIDAD DEPENDIENTE.

Personas que solicitan ayuda pero no saben muy bien qué les pasa o qué buscan en la terapia. Sienten una insatisfacción general en su vida, muchísima indecisión, manifiestan que no sirven para nada y responden de forma muy emocional ante las situaciones o acontecimientos cotidianos. Por otra parte, ante cualquier cambio o evento se sienten incapaces y frecuentemente inútiles para afrontar la nueva situación y siempre buscan en los demás el apoyo y la seguridad que necesitan para vivir con cierta normalidad.

PROBLEMAS DE LA ADOLESCENCIA.

La adolescencia es la etapa de la vida más caracterizada por la indefinición: el adolescente suele sentir que está suficientemente preparado para afrontar su vida y sin embargo se siente también constantemente limitado por la sociedad y su familia, y esto es frecuentemente una fuente de conflictos tanto internos como con su entorno.

 

TRATAMIENTO DEL DUELO.

La mayoría del apoyo que una persona recibe después de sufrir una pérdida, proviene de amigos y familiares, sin embargo, las personas que tienen dificultades en lidiar con su pérdida, podrían beneficiarse de unas sesiones de terapia para la aflicción u orientación para la aflicción. La terapia para la aflicción es un tratamiento que ayuda a una persona a superar una reacción más fuerte de lo normal ante una pérdida, tal como la de un ser querido. Esta reacción puede incluir problemas de comportamiento y físicos, un duelo extremo y la incapacidad de separarse emocionalmente de la persona que murió. La terapia para la aflicción puede ser individual o grupal.

 
OTROS PROBLEMAS.

Problemas de inadaptación social, conducta antisocial, baja tolerancia a la frustración.....

Timidez y dificultades para la comunicación.



TRATAMIENTO DE PROBLEMAS PSICOLÓGICOS DERIVADOS DE ENFERMEDADES:

- CÁNCER.


- ENFERMEDAD DE CROHN.


- ENFERMEDAD DE BEHÇET.



TRATAMIENTO DE PROBLEMAS PSICOLÓGICOS DERIVADOS DE LA MENOPAUSIA.

 

 

TRATAMIENTO DE LA AMAXOFOBIA (MIEDO A CONDUCIR).

 

En los principios de la psicología cognitivo conductual el miedo a conducir es el resultado de un proceso en el que la persona percibe el tráfico, el propio vehículo, la vía por la que se circula o el ambiente en el que se circula cómo una amenaza, incluso se puede percibir a demás conductores cómo peligrosos, y por uno o varios de estos motivos sentirnos incapaces de conducir y/o evitar ciertas circunstancias en la conducción: conducir por autovía, coger cierta velocidad, adelantar a otros vehículos…

Como fobia, significa un miedo injustificado ante situaciones u objetos que no son peligrosos en sí mismos y que no producen miedo en las demás personas. Dentro de las distintas fobias, la podemos englobar en el grupo de los miedos asociados a los medios de transporte (fobia a volar, a tomar el metro…). En su grado más extremo o paralizante, estaría relacionada con la agorafobia, esto es, un miedo incontrolable ante situaciones en las que “si nos pasase algo” resultaría complicado escapar o salir airosos de la situación, y es por ello que si se conduce se hace evitando circunstacias y desarrollando conductas y rituales que dan seguridad.

Un problema que afecta a más del 30% de los conductores españoles en diferentes grados, según el estudio del Instituto MAPFRE de Seguridad Vial.

Como en otros trastornos fóbicos la respuesta de huida-evitación produce en el sujeto una sensación de alivio de la ansiedad, que se mantiene por refuerzo negativo. Esta respuesta llega a ser tan poderosa que se vive cómo la única posible para hacer frente al problema. Por este motivo esta fobia requiere un múltiple abordaje:

  • Modificar las ideas sobre la amenaza del tráfico y los demás conductores.
  • Cambiar la autopercepción de competencia por parte de la persona.
  • Suprimir y evitar la respuesta de huida en el tráfico

 

La única forma de conseguirlo es realizando las sesiones en situación de conducción (durante la conducción en el vehículo propio) y con un programa adaptado a las características amaxofóbicas propias de la persona, con un psicólogo especialista en el tratamiento de esta fobia (el tratamiento de esta fobia por parte de personal o profesores de autoescuela, no suele dar resutados ya que la persona amaxofóbica sí sabe conducir, pero necesita perder el miedo y esto solo está cualificado para tratarlo el psicólogo clínico y/o sanitario)  y con experiencia en subir al vehículo del paciente y desarrollar las sesiones durante la práctica de la conducción.

Si tienes miedo a conducir en algún grado puedes superarlo con:

 Un programa totalmente personalizado de TRATAMIENTO del miedo a conducir y PRÁCTICAS DE CONDUCCIÓN adaptadas  y en tu propio vehículo.

                                Javier Brotons (psicólogo). Tel: 600 44 00 04.

                  

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PSICOLOGO EN CASTELLON. CONSULTA DE PSICOLOGÍA. TEL:600440004. ACREDITADO COMO PSICÓLOGO GANERAL SANITARIO.